viernes, 28 de agosto de 2009

Tabanus bovinus (Macho)


Foto tomada en Fontenay le Pesnel (Calvados - Normandia) - Francia

Nombre científico: Tabanus bovinus
Nombre vulgar: Tábano
Orden: Dípteros
Familia: Tabánidos

Longitud: 5 mm.
Envergadura: 7 cm.
Longevidad:3 semanas.
Hábitat: Campos de pastoreo, linderos de bosques, parques y jardines,
Distribución: Europa, norte de Asia y parte noroccidental de África.
Costumbres: Especie terrestre, diurna.
Alimentación: Sangre de bovinos o equinos, también de aves. Néctar de las flores.
Reproducción: Puesta entre 100 y 1000 huevos.


En los tabánidos existe un marcado dimorfismo sexual que afecta a dos aspectos de su anatomía. En primer lugar, las hembras presentan un aparato bucal picador más fuerte, en relación con un hábito hematófago no compartido con los machos. En segundo lugar, los machos son holópticos y las hembras dicópticas; en los primeros los ojos compuestos se juntan por arriba, cubriendo la parte superior de la cabeza; éste es un rasgo compartido con otras familias de moscas, como los sírfidos.

La mayoría de tábanos son diurnos, las hembras más que los machos. Estos últimos son crepusculares y enjambran o forman grupos en espera de las hembras para cruzarse con ellas. La mayoría de tábanos tienen hembras hematófagas, esto es, que se alimentan de la sangre que extraen de vertebrados endotermos (mal llamados «de sangre caliente», los mamíferos y las aves). Los machos, por el contrario, se alimentan del néctar de las flores y su vida es breve, muriendo frecuentemente después de la cópula, lo que hace difícil observarlos. Las hembras, como en el caso de los mosquitos, necesitan un alimento rico en proteínas, como es la sangre, para atender las necesidades de nutrientes asociadas a la producción de los huevos. En su búsqueda de alimento se orientan por siluetas y olores; por ello las hembras de los tábanos son atraídas antes por las personas que llevan ropa oscura y los animales cuya capa es igualmente oscura, sobre todo si transpiran activamente, que por los de colores claros. En algunos lugares su comportamiento hematófago los convierte en vectores biológicos y mecánicos de algunos patógenos. Algunas especies africanas del género Chrysops trasmiten un nemátodo filárico, Loa loa, que produce la llamada filariasis cutaneodérmica o loasis en varios millones de personas.